La Navidad suele conllevar un cúmulo de sentimientos: ilusión, alegría, y también melancolía y tristeza. Pero sobre todo es nacimiento y renacimiento para las personas: la renovación del divino préstamo de vivir cada año, el segundero de la civilización y de la historia La Navidad es para las personas, lo mismo que la primavera para las plantas: el niño que nace o la flor que surge en cada año.
Llega la Navidad, y con ella surgen en casi todas las personas un cúmulo de sentimientos: de ilusión, alegría, y también de melancolía y tristeza.
Y es que. como dice José Luis Martín Descalzo, " A pesar de las miserias del mundo, cada niño que nace, cada día que amanece, cada Navidad que celebramos, es la prueba palpable y fehaciente de que Dios ha apostado por el hombre”.